Noches, ah que noches!; tan repletas de bohemia y de recuerdos vacíos, tan sublimes, tan deliciosas.
Una noche como cualquier otra, tan especial, tan diferente con el espíritu del tango en el aire, tomando forma en el humo de un cigarro, en el vapor que despide un café.
En noches como esta donde la tranquilidad sólo se rompe en la profunda tristeza de tu presencia, de tu recuerdo, de tu esencia que me estruja como si quisiera matarme; no vale la pena resistirse, siempre termina por asesinarme.
Noches donde la soledad es una apreciable compañía, donde el pensamiento se confunde y termina por volver a ti, donde escribir, parece un simple desahogo y termina siendo un diálogo con el alma, con la paz.
Madrugadas que fueron hechas para llorar, de tristeza o de felicidad, realmente no importa.
Noches donde el espíritu se vuelve dócil y quebrantable, donde nuestro propio desenfreno termina por frenarnos, donde no queda más que seguir en trance.
Noches donde la colisión del alma con la mente trae consecuencias, explosiones, muertes y alumbramientos, ideas viejas y recuerdos muertos, presencias nuevas y ausencias memorables.
Noches, donde la vida se reduce a una oración, donde la muerte ronda y la tranquilidad se ausenta, donde las memorias se plasman y los sucesos se olvidan.
Noches, donde estamos cada vez más cerca y cada vez más lejos, donde el pensamiento se transforma y se convierte en nuevo, donde el dolor se olvida y se vuelve a hacer presente, noches confusas y llenas de contradicciones, una noche al fin y al cabo.
Una noche, una noche que pudiera ser la primera, o la última, una despedida o una bienvenida, una noche, una noche en la que no podemos confiar, una noche que es amiga y de pronto se vuelve sanguinaria asesina.
Una noche, una noche donde estoy yo, pero no estás tu, una noche donde la música se fusiona con la voluntad, creando la armonía del sentido.
Esta, esta es la noche, la noche de tu entierro, la noche de mi muerte, la noche de la paz y la noche del amor.
Noches, ah que noches!; tan repletas de bohemia y de recuerdos vacíos.-